La psicología mexicana: una profesión que creció más rápido que su regulación
Reflexiones clínicas en tiempos de TikTok, inteligencia artificial y sufrimiento acelerado
En México existen actualmente más de 357 mil profesionistas de la psicología; de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud y la STPS, más del 70% son mujeres. La cifra resulta significativa no solo por su magnitud, sino por lo que revela históricamente: en poco más de seis décadas, la psicología mexicana pasó de ser un campo predominantemente académico y universitario a convertirse en una profesión masiva presente en hospitales, escuelas, empresas, consultorios, plataformas digitales y redes sociales.
Sin embargo, quizá la pregunta importante no sea cuántos psicólogos existen hoy en México, sino qué tipo de profesión estamos construyendo.
En los últimos años, la psicología ha dejado de habitar únicamente el consultorio, hoy también circula en reels de 30 segundos y discursos de autoayuda emocional que simplifican procesos profundamente complejos. Mientras el acceso a la información psicológica aumenta, también crece una pregunta incómoda para quienes ejercemos clínicamente: ¿qué lugar ocupa hoy el criterio terapéutico en medio de la inmediatez digital?
La licenciatura en Psicología comenzó a consolidarse formalmente hacia finales de los años cincuenta con su institucionalización en la UNAM. Hablamos de una profesión históricamente joven que creció aceleradamente en número, presencia social y demanda clínica, pero no necesariamente al mismo ritmo en regulación, supervisión y construcción ética colectiva.
Cambió la estructura familiar, la pareja y la forma de vincularnos. Cambió el trabajo, el cuerpo y la experiencia de intimidad, soledad y pertenencia. Y entonces también tuvo que cambiar la práctica clínica.
Desde una mirada sistémica, los “problemas y sufrimientos” humanos no pueden comprenderse aislados de los contextos relacionales, culturales y tecnológicos donde emergen. Gregory Bateson advertía que los fenómenos humanos se producen dentro de redes complejas de interacción y significado, no desde causalidades lineales e individuales.
Mis 18 años ejerciendo como psicóloga y psicoterapeuta me permiten observar un momento complejo y contradictorio: nunca se había hablado tanto de salud mental y, paradójicamente, pocas veces había existido tanta simplificación emocional circulando simultáneamente.
Hoy conceptos clínicos aparecen diariamente en TikTok, Instagram e inteligencia artificial; términos diagnósticos son utilizados fuera de contexto; y el lenguaje terapéutico corre el riesgo de convertirse en contenido de consumo inmediato.
La pandemia aceleró profundamente este escenario, la terapia en línea dejó de ser periférica para convertirse en práctica cotidiana, sin embargo, junto con esta expansión también crecieron preguntas incómodas: ¿quién supervisa?, ¿qué regula realmente la práctica clínica?, ¿qué protege a pacientes y terapeutas?
Quizá uno de los mayores riesgos contemporáneos sea perder profundidad clínica (pensamiento clínico, supervisión, ética, capacidad reflexiva y responsabilidad profesional) en medio de una cultura de rapidez emocional.
A los más de 357 mil psicólogos y psicólogas de México: felicidades por sostener una profesión que continúa construyéndose, cuestionándose y transformándose todos los días.
Artículo elaborado por: Mtra. Gema Santiago Chávez
Referencias
- Bateson, G. (1972). Steps to an Ecology of Mind. University of Chicago Press.
- Dirección General de Profesiones. (s.f.). Información sobre cédula profesional y ejercicio profesional en México. Secretaría de Educación Pública. https://www.gob.mx/cedulaprofesional
- Gobierno de México, Secretaría de Salud & Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (2024). Estadísticas nacionales sobre profesionales de la psicología en México.
- Ley Estatal de Profesiones del Estado de Chihuahua. (s.f.). Marco regulatorio para el ejercicio profesional. Congreso del Estado de Chihuahua.
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