Visitando la experiencia del Congreso Mundial de Terapia Familiar 2025
Por: Mtra. Yina Fabiola Méndez Estrada
Con el nombre de “Retos y Alternativas del Enfoque Sistémico en el Siglo XXI, se llevó a cabo del 6 al 9 de noviembre en San Andrés Cholula, Puebla el Congreso Mundial de Terapia Familiar.
Con la participación de 30 ponentes de 9 países: Brasil (1), España (1), Finlandia (1), Canadá (1), Argentina (1), Chile (2), Italia (2), EE. UU. (5), México (16).
En arduas jornadas donde se integraron 8 momentos, con 8 Cursos o talleres simultáneos; elegir era difícil, siempre se sentía que una o dos buenas opciones se tendrían que sacrificar. También se realizaron 6 conferencias magistrales, una mesa redonda y la presentación colectiva de libros de algunos ponentes.
Uno de los temas más recurrentes: “la terapia de pareja”, desde distintos enfoques terapéuticos o modalidades como la virtualidad; incluso cuestionando su existencia desde uno de los exponentes italianos más renombrados en la Terapia Sistémica (Andolfi); con su propuesta de Terapia de Pareja Intergeneracional.
Aunque de manera incipiente, con apenas solo un taller, se hicieron presentes la terapia multifamiliar, comunitaria y organizacional. Por otro lado, la terapia individual sistémica la observamos de forma implícita incluida en algunos talleres o conferencias.
Los enfoques o mapas, se incluyeron con fuerza en la posmodernidad, colaborativos, dialógicos, relacionales, diálogo-abierto, narrativos; titulados con foco en los temas a abordar. Y la terapia breve, breve Ericksoniana, sistémica breve, terapia familiar moderna, terapia enfocada en soluciones y clínica post sistémica hicieron su aparición nombrándose generalmente desde el título del taller o conferencia. Además, también encontramos algunos abordajes alternos incluidos en la terapia sistémica como eneagrama, hipnosis, hipnoludoterapia, tarjetas proyectivas, tanatología, logoterapia y terapia de juego.
Las dimensiones de los talleres o conferencias tocaron desde el Yo-terapeuta, herramientas, errores, prácticas efectivas, formulación de preguntas, conversaciones transformativas, estrategias, posicionamientos, posiciones críticas, poéticas, comunicación multigeneracional, genogramas, diálogos y colaboración, los límites del consultorio, creación de capacidades o contextos felices, reflexiones y aprendizajes, modelos evolutivos, uso de la metáfora, polifonía, reflexibilidad, emociones, activación de fortalezas, singularidades y sentido además de nuevos aportes y/o actualizaciones. E incluso contamos con una particular conferencia, que incluyó la supervisión sistémica como contexto de aprendizaje integrativo.
Los tópicos abordados desde la sintomatología o problemáticas sociales son: dificultades psicológicas en los niños/as, transtorno bipolar, conductas de riesgo, discrepancia y conflicto, experiencias traumáticas, depresión, suicidio, escuelas felices, caos y conexión, duelo, acompañamiento en el dolor, bienestar organizacional, infancias trans, autismo, abuso sexual, divorcio, infidelidades, perdón y reconciliación, hijas e hijos homosexuales, respeto a las diferencias, acuerdos, violencia filio-parental.
Las etapas del ciclo vital abordados en las actividades fueron infancia, adolescencia, nido vacío, envejecimiento y muerte.
Y nuevos conceptos fueron nombrados, “familias con salud mental de alta complejidad”, “familias de alta intensidad emocional”, “familias afligidas”, “familias inter-especie”, entre otras; seguramente no incluyo a todas, recordemos que solo pude vivenciar una octava parte en los momentos de actividades simultaneas.
Encontramos también narrativas alternativas en los pasillos, en los talleres y conferencias; temas que no fueron nombrados formalmente; sino que forman parte de los diálogos exteriorizados por las y los asistentes. Una en particular llamo mi atención, relacionada a la multiculturalidad y la ancestralidad, una ponencia de otro congreso “Medicos/as, terapeutas y chamanes”; hablamos de la inclusión de las técnicas de sanación ancestral incorporadas a la terapia. Recordando que la historia de la psicología comenzó allí, identificando las creencias que como terapeutas llevamos; honrando esos aprendizajes reconocimos que varias de esas sabidurías ahora están siendo demostradas científicamente, y toman un sentido de porque tenían un poder sanador.
Otro hallazgo en este Congreso, que nos lleva a otra dimensión de reflexión es el tema de los contextos socio-culturales, y porque no decirlo, socio-económicos, la forma de hacer terapia sistémica en otros países, nos hace tropicalizar las propuestas, retomar algunos elementos y no el conjunto; pero también nos invita a construir especificidades. Aunque tengo varios ejemplos; retomare un tema que apremia en México; al hablar de acompañamiento del duelo en familias, el tema de la desaparición se atraviesa inminentemente. Un ponente de otro país puede pensar de manera acertada, que el trabajo es desde el duelo ambiguo; al mismo tiempo quienes trabajamos con defensoras buscadoras; conocemos una complejidad más allá, la necesidad de resignificar la palabra duelo; que parece tener un sentido contradictorio dentro del activismo, las heridas que las comunidades hacen en las condolencias hacia las familias de desaparecidas/os o buscadoras, las emociones de duelo entremezcladas por la revictimización de las instituciones y el Estado; e incluso el síndrome de indefensión frente a comunidades oprimidas por los sistemas coptados por el crimen organizado. Entonces un nuevo desafío nos invita; poder compartir, escribir especificidades del trabajo que en México; el acervo que tenemos es mucho, porque nos hemos enfrentado ya a estos retos; y hemos co-creado, posicionamientos, conversaciones transformativas, rituales, herramientas y estrategias alternativas, entre muchos otros recursos.
Algunas reflexiones sobre el género
No tengo el dato preciso de cuantas mujeres acudieron al evento, pero sin duda tendríamos entre un 75% a un 80%. Advirtiendo mi visión cisgénero altamente binaria; contabilice casi dos terceras partes de los ponentes eran hombres, por lo tanto, un poco más de la tercera parte mujeres.
En particular en la mesa de presentación de libros entre 9 o 10 hombres, una sola mujer; Dra. Lourdes Eguíluz, quien además evidencio el fenómeno, desde la pregunta ¿Por qué no había más que una mujer presentando libro? Comentando que, no sería por falta de capacidad de escribir, sino porque se hace cargo de otras tareas, como la crianza y las actividades del hogar; es decir, describía en otras palabras la “doble jornada”.
La pregunta es muy sabía; y la Dra., abordo uno de los múltiples factores que existen en torno al fenómeno donde en un mundo mayoritariamente de mujeres, la Terapia Familiar, las voces leídas sean en alto porcentaje masculinas. Nos invita a una reflexión fuera de los clásicos debates que nos llevan a posturas polarizadas sobre la responsabilidad de uno u otro de los géneros binarios; sino por el contrario; en función de lo bien aprendido en nuestra comunidad sistémica: ¿Qué factores construyen la complejidad del sistema en las comunidades terapéuticas para que las mujeres tengan un rezago en la participación de teorización y sistematización de sus saberes?
Entre otras hipótesis que me vinieron a la mente, se incluyen preguntas como: ¿Cuáles son los diferentes mandatos de la cultura sobre perpetuar los conocimientos de las mujeres de forma escrita? A nivel de contextos proximales ¿Cuáles son las formas en las relaciones familiares, de amistades, e incluso laborales que posibilitan o limitan los espacios de escritura en las profesionistas? A nivel intrapersonal ¿Cómo se conforman los llamados “techos de cristal”, de las terapeutas familiares que tienen conocimientos valiosos por compartir? Y en particular en la comunidad sistémica ¿Qué acciones afirmativas podríamos implementar para minimizar los desequilibrios del sistema e impulsar que las sabidurías femeninas fueran no solo trasmitidas de boca en boca?, como históricamente ha venido sucediendo desde la docencia; y podamos lograr así la autoría y publicación de la singular visión de terapeutas del género femenino.
Y ya con la apertura a este tema; la imagen de cierre de la Conferencia Magistral sobre los Retos y Desafíos actuales de la Terapia Sistémica, presento una nueva apertura. En ella un grupo fundante- originario alrededor del fuego; el ponente comenta que el lenguaje se desarrollo a partir del descubrimiento del fuego; en los encuentros entre personas alrededor de este elemento; con certeza entendemos este fenómeno como el desarrollo de la palabra y el lenguaje oral; pero allí también, si observábamos con más detenimientos, con una mirada detallada desde otra perspectiva, había una mujer con un bebe en brazos y se miraban; entonces también incluí en mi mente y mi percepción, el inicio de los otros lenguajes, los no oralizados, los relacionales. Es así que se detonaron varias preguntas ¿el encuentro fue antes que el fuego? ¿antes que la palabra? ¿Cómo se configuraba el contexto relacional antes del fuego? ¿Cómo el fenómeno biológico reproductivo en las mujeres pudo construir otros lenguajes y formas comunicacionales? ¿como la oxitocina, en esas etapas que llamamos primitivas conjugaba el encuentro entre mujeres y sus crías? ¿la historia contada desde la visión masculina podría haber suprimido esas formas relacionales femeninas que pueden ser la matriz del lenguaje?
Y finalizo con este hilo de cuestionamientos, ¿será que hay preguntas relacionales que no nos hemos hecho de los tiempos antes del lenguaje, justo porque no hay palabras para describir esos fenómenos relacionales? ¿será que cuando el lenguaje fue patriarcalizado y se instituyo “la palabra como poder”, fueron jerárquicamente suprimidos conocimientos, comunicaciones y lenguajes más allá de la palabra validada, por grupos hegemónicos?
No quiero hacer un debate dicotómico, solo quisiera invitar a que nos preguntemos; si algo pudimos vivenciar en este Congreso, es que los elementos más valiosos de la terapia son la relación, el dialogo y las preguntas; así conservemos nuestra relación colegas, nuestros diálogos y construyamos más preguntas que a su vez puedan co-crear conversaciones y contextos transformativos.
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