Salud mental y suicidio en adolescentes de 13 a 18 años en México
Por: Mtra. en Psicología Social y Terapia familiar. Zita Beatriz Chao Ebergenyi
Para la elaboración de este reporte se consultaron cinco fuentes de información provenientes de instituciones públicas del país:
- UNICEF: El impacto del COVID-19 en la salud mental de adolescentes y jóvenes.
- SSA: Salud mental fundamental entre los jóvenes.
- IMCO: Salud mental para los más jóvenes.
- INEGI: Correos electrónicos en los adolescentes.
- EAP: Suicidios en el año 2023.
En México, las investigaciones epidemiológicas señalan diversos factores de riesgo asociados al suicidio en la adolescencia: la falta de oportunidades académicas y laborales, el fracaso escolar, el bajo nivel educativo de los padres, la pobreza, la violencia intrafamiliar, el aislamiento social, la escasez de vínculos interpersonales, el consumo de drogas, el embarazo adolescente y la exposición a violencia. A nivel mundial, destacan además fenómenos como el bullying escolar y el acoso a través de redes sociales.
Frente a este panorama, resulta fundamental implementar programas de prevención en los espacios cotidianos de socialización del adolescente escuela, familia, clubes deportivos y sociales, utilizando los medios de comunicación y la tecnología como herramientas para identificar riesgos, intervenir oportunamente y brindar acompañamiento terapéutico antes de que ocurra la consumación del suicidio.
La adolescencia es una etapa marcada por profundos cambios fisiológicos, emocionales y sociales. La búsqueda de identidad, las tensiones en la vida familiar y escolar, así como la presión de responder a las demandas de una sociedad competitiva, colocan con frecuencia a los jóvenes en situaciones de crisis existencial.
Estas experiencias, cuando no son adecuadamente atendidas, pueden manifestarse en aislamiento, ansiedad o cuadros depresivos que, aunque parezcan funcionales, encubren un malestar significativo. Ante la pregunta vital “¿cuál es el sentido de mi vida?”, algunos adolescentes llegan a contemplar el suicidio como una salida extrema. Incluso cuando los intentos no se concretan, la dinámica familiar suele verse afectada, generando tensiones que deterioran la convivencia.
La reiteración de intentos suicidas incrementa el riesgo de desintegración familiar, por lo que resulta indispensable un acompañamiento integral que contemple atención individual, familiar y de pareja, así como apoyo tanatológico dirigido a madres y padres.
Las estadísticas más recientes del INEGI (2024) confirman la gravedad de esta problemática en adolescentes de entre 13 y 18 años. Ante ello, se hace evidente el compromiso moral que corresponde a las generaciones adultas padres, madres, docentes, orientadores, amistades y comunidad de mantenerse atentas a las señales de alerta. No se trata únicamente de interpretar la rebeldía juvenil frente a las normas institucionales, sino de comprender la complejidad de los procesos identitarios, familiares y comunitarios que atraviesan los jóvenes.
Estrategias preventivas
Con el propósito de generar alternativas de prevención, se diseñó el Cuestionario Crisis, un instrumento que evalúa distintas áreas de la: psíquica, emocional, fisiológica, familiar, laboral y social.
Este cuestionario es auto evaluable y auto administrable: los y las jóvenes pueden responderlo, obtener sus resultados y recibir sugerencias de acción de acuerdo con los puntajes obtenidos en cada área. De esta manera, se promueve la toma de decisiones orientadas a mejorar la salud mental y evitar la prolongación de crisis que pudieran culminar en un intento suicida.
Actualmente se trabaja en la estandarización de este instrumento con el propósito de consolidarlo como una herramienta confiable para la detección temprana y la prevención del suicidio en población adolescente. Una vez concluido este proceso, será compartido con las instituciones de salud mental de la Ciudad de México, para que lo implementen y canalicen a este Instituto a los adolescentes y sus familias que requieran atención en la prevención del suicidio. Solicitamos que nos proporcionen la informacion sobre Instituciones dedicadas a la prevencion de Suicidio para contactarlos y ponernos de acuerdo y lograr organizar un trabajo en conjunto.
Conclusión
El suicidio en adolescentes constituye un problema de salud pública que demanda respuestas inmediatas, coordinadas y sensibles. Solo a través de un abordaje interdisciplinario y comunitario será posible acompañar a los jóvenes en su proceso vital, ofreciéndoles alternativas de contención y esperanza que fortalezcan no solo a la persona, sino también a las familias y a la sociedad en su conjunto.
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