La salud mental y las nuevas formas de psicopatología
Por: Javier Vicencio G.
La cultura occidental contemporánea, más allá de la atención que suele centrarse en los desastres derivados de conflictos y guerras, ha tendido a oscurecer la aparición de nuevas formas de psicopatología. Estas manifestaciones emergen como fenómenos paralelos al crecimiento de los medios digitales y a las transformaciones culturales que éstos promueven.
Uno de los pensadores más lúcidos en describir esta transición es el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, quien, influido por autores como Hegel, Heidegger, Derrida, Lyotard y Levinas, analiza el incremento de trastornos como la depresión, el síndrome de burnout, el TDAH con hiperactividad y el Trastorno Límite de la Personalidad. Han atribuye estas problemáticas al exceso de autoexigencia que impone el ideal de rendimiento propio del individualismo contemporáneo y de lo que denomina “feudocapitalismo”: la concentración del capital, la información y el poder en grandes corporaciones como Amazon, Oracle y empresas de Silicon Valley, entre ellas las lideradas por Elon Musk.
En su obra La agonía del Eros, Han advierte que la cultura actual, dominada por el narcisismo y la autoexplotación, ha debilitado la capacidad de desear y de vincularse con el otro, con el “no-yo”. El filósofo francés Alain Badiou, en el prólogo de dicho libro, sostiene que el amor al igual que la ciencia, el arte o la militancia política constituye un Evento que enfrenta al sujeto con su propia verdad y ofrece una vía para resistir las desigualdades y la fragmentación social.
Tendencias preocupantes en el contexto mexicano
En México, la práctica psicoterapéutica y la atención a la salud mental reflejan fenómenos preocupantes. Destaca el aumento en el consumo de drogas de diseño, como la metanfetamina (cristal) y los cannabinoides sintéticos, los cuales producen efectos secundarios severos y una dependencia más activa, marcada por estados depresivos posteriores al consumo. Paradójicamente, algunos adolescentes que deciden abstenerse del uso de estas sustancias, al compararse con quienes sí las consumen, desarrollan rasgos narcisistas ligados a la sensación de fortaleza o superioridad moral.
Otra manifestación emergente es el fenómeno de los “incels” (involuntary celibates), retratado en la miniserie Adolescencia. Se trata de jóvenes que, ante el rechazo de sus pares femeninos y las interacciones virtuales frustrantes, experimentan aislamiento social, timidez extrema e incluso comportamientos hostiles que pueden derivar en episodios de violencia o delitos de alto impacto.
Asimismo, surgen nuevas formas de psicopatología vinculadas al consumo de drogas y la sexualidad, como el fenómeno del “chemsex” dentro de la comunidad homosexual, en el que sustancias como alcohol, cocaína o cristal se emplean para intensificar las experiencias sexuales con múltiples parejas, incrementando riesgos físicos y psicológicos.
La mirada sistémica ante las nuevas psicopatologías
Estas tendencias evidencian la profunda interrelación entre lo social, lo emocional y lo mental, dimensiones que no pueden comprenderse únicamente desde una perspectiva biológica. En este contexto, ciertas corrientes de la antipsiquiatría postmoderna cuestionan la validez de categorías diagnósticas como el TDAH, el TLP, el burnout, los incels o el chemsex, proponiendo interpretaciones más amplias de lo humano y sus malestares.
Desde una perspectiva sistémica, más que negar estas manifestaciones, se busca integrar distintas miradas que vinculen lo mental, lo emocional, el cuerpo y el lenguaje, reconociendo al sujeto como un ser esencialmente relacional. Esto permite comprender las limitaciones en la capacidad de vincularse socialmente y explica la creciente visibilidad de las neurodivergencias y los trastornos del espectro autista, antes agrupados bajo el término Asperger.
Transformaciones culturales y desafíos contemporáneos
En la década de los ochenta, el surgimiento de la cultura punk en Inglaterra con sus cabellos de colores y su rebeldía estética coincidía con una infancia televisiva en hogares donde ambos padres trabajaban. Con ironía se decía que la televisión había reemplazado la mamila. Hoy, ese lugar lo ocupan las pantallas del celular o la tableta, que modelan nuevas formas de identidad y pertenencia.
Del mismo modo, se observa un aumento en la identificación temprana con etiquetas de género o sexualidad como las promovidas por la comunidad LGBTQ + antes de que muchos jóvenes comprendan la complejidad de la sexualidad o las dimensiones del género como construcción relacional y cultural.
Las relaciones amorosas, mediadas por plataformas digitales, suelen adoptar la forma de vínculos “líquidos”, sin riesgos ni compromisos, que se disuelven con la misma rapidez con que se inician. A ello se suma la popularización del poliamor, que en algunos casos se presenta como una exploración de libertad afectiva y, en otros, como un experimento que intenta responder a la crisis del deseo y la dificultad de sostener vínculos estables.
La respuesta terapéutica desde Crisol
En Crisol, nos interesa atender estas nuevas formas de sufrimiento psíquico y relacional desde un enfoque integral y humano. Contamos con recursos profesionales para la terapia individual, de pareja y familiar, orientados a acompañar a quienes buscan comprender y transformar sus experiencias. Nuestro propósito es ofrecer una lectura amplia del malestar contemporáneo, entendiendo que la salud mental es inseparable de la cultura, el lenguaje y las formas de relación que construimos día a día.
No Comments