Pertenencia herida: lecturas clínicas del trauma colectivo
Por: Orlando Domínguez Corona
Las plazas en México son escenarios de encuentro: sonidos, sabores, luces y rumor colectivo que moldean nuestro sentido de pertenencia. Por eso duele más cuando la violencia irrumpe ahí. Ocurrió el 15 de septiembre de 2008 en Morelia: dos granadas arrojadas a la multitud transformaron el Grito en un campo de terror (TIME, 2008). Diesisiete años después, el eco alcanza a Uruapan con el asesinato del alcalde Carlos Manzo Rodríguez en plena conmemoración del Día de Muertos (The New York Times, 2025). A esto le llamamos trauma colectivo (Alexander, 2010): una herida que ya no pertenece a una persona sino a la trama que nos sostiene.
I. Trauma colectivo: cuando el dolor se vuelve atmósfera
El término trauma colectivo designa un impacto que desborda al individuo y se vuelve experiencia compartida, una red invisible que une a las personas, una herida que atraviesa una comunidad cuando lo impensable ocurre a la vista de todos (Alexander, 2010). En Uruapan, no solo hubo consternación: se alteró el pulso de la ciudad y las familias comenzaron a reorganizar su rutina alrededor del miedo. El trauma colectivo rompe la previsibilidad básica (Herman, 1992). Al día siguiente, casi sin darnos cuenta, ajustamos horarios, evitamos la plaza, bajamos la voz. En casa se discute menos, se discute distinto. Los niños se vuelven más atentos a señales de peligro, los adultos más irascibles o más silenciosos. Ese ajuste protege, pero también empobrece: el miedo ofrece seguridad corta y factura alta. Pauline Boss (2001) explica que con la pérdida ambigua: no solo perdimos a alguien, perdimos el orden. Cuando el cierre es incierto, el duelo se congela y el miedo se queda de guardia.
II. Perspectiva sistémica: el miedo como nuevo organizador
a) Jerarquías y límites. Toda familia y toda comunidad tiene un orden. Cuando la violencia golpea, ese orden se desbalancea (Minuchin, 1986). Se vuelven rígidos los límites hacia afuera (“no salgas”, “no vayas”) y difusos hacia adentro (se calla lo que duele). El miedo pasa a ser el nuevo organizador del sistema, reemplazando la confianza. con un país que continúa, pero con la sensación de que algo esencial se rompió.
b) Ansiedad que se hereda. El sistema entero se llena de ansiedad crónica (Bowen, 1991). Aparecen “triángulos” en los que el miedo ocupa el lugar de un tercero que decide: lo que no se habla en la mesa se reproduce en redes, escuelas y trabajos. El conflicto cambia de escenario, mas no desaparece.
c) La ecología del desarrollo de Bronfenbrenner (1987) muestra que un hecho violento se propaga a través de múltiples niveles: del hogar a la escuela, del mercado al municipio. En un entorno así, los síntomas dejan de ser individuales —insomnio, irritabilidad, apatía— y se vuelven síntomas del sistema: reflejos de un vínculo social lastimado.
III. Del trauma a la reparación: ritual, palabra y pertenencia
El objetivo no es “quitar” el miedo, sino reubicarlo en límites contenedores y darle sentido. El mismo Manzo lo expresó así: “Tengo mucho miedo, pero tengo que acompañarlo de valentía” (El Informador, 2025).
Tres líneas concretas para darle sentido a nuestros temores:
1) Rituales que ordenan. Memoriales sobrios, minutos de silencio, ofrendas y marchas restituyen pertenencia (Turner, 1988). No son ornamentos: ayudan a pasar del caos a una forma compartida (y expresada) del dolor.
2) Conexión y agencia. La evidencia psicosocial sugiere cinco elementos que favorecen recuperación tras eventos masivos: seguridad, calma, eficacia colectiva, conexión y esperanza (Hobfoll, 1998; IASC, 2007). Espacios de palabra cuidados, información clara, decisiones comunitarias sobre cómo habitar de nuevo la calle.
3) Cuidar a quienes cuidan. Docentes, padres de familia, periodistas, brigadistas y equipos clínicos necesitan descarga emocional y límites sanos. Sin ese cuidado, el apoyo social se deteriora justo cuando más se necesita (Kaniasty & Norris, 2008).
Nada de esto sustituye la investigación o la justicia. Pero sin estas tareas relacionales y simbólicas, la herida queda abierta aunque se detenga al agresor.
IV. Cierre: volver a mirarnos
El asesinato de Carlos Manzo no solo arrebató una vida; fracturó un símbolo. Pero, al mismo tiempo, reveló una verdad profunda: una comunidad traumatizada también puede aprender a cuidarse. La violencia busca dispersar; el cuidado nos vuelve a reunir. Entre la explosión de Morelia en 2008 y la noche de Uruapan en 2025 se extiende un mismo hilo: la lucha por no dejar que el miedo defina quiénes somos. Volver a hablarnos, volver a ocupar la plaza, volver a mirar a los otros sin sospecha, se convierte así en una forma de terapia cívica. Quizá la pertenencia no consista en negar el dolor, sino en seguir construyendo espacios donde el miedo no tenga la última palabra.
Referencias
Alexander, J. C. (2010). Trauma cultural y formación de la identidad. Anthropos.
Boss, P. (2001). Pérdidas ambiguas: Aprender a vivir con la incertidumbre. Gedisa.
Bowen, M. (1991). De la familia al individuo: La diferenciación del sí mismo en el sistema familiar. Paidós.
Bronfenbrenner, U. (1987). La ecología del desarrollo humano: Experimentos en entornos naturales y diseñados. Paidós.
El Informador. (2025, 2 de noviembre). Uruapan: “Tengo mucho miedo”, la advertencia de Carlos Manzo antes de ser asesinado. El Informador. https://www.informador.mx/mexico/uruapan-tengo-mucho-miedo-la-advertencia-de-carlos-manzo-antes-de-ser-asesinado-20251102-0001.html
Herman, J. L. (1992). Trauma y recuperación. Gedisa.
Hobfoll, S. E. (1998). Estrés, cultura y comunidad: El poder de los recursos. Desclée de Brouwer.
Inter-Agency Standing Committee (IASC). (2007). Guía sobre salud mental y apoyo psicosocial en emergencias humanitarias. Naciones Unidas.
Minuchin, S. (1986). Familias y terapia familiar. Gedisa.
Norris, F. H., Stevens, S. P., Pfefferbaum, B., Wyche, K. F., & Pfefferbaum, R. L. (2008). Community resilience as a metaphor, theory, set of capacities, and strategy for disaster readiness. American Journal of Community Psychology, 41(1), 127–150.
Semple, K. (2025, 2 de noviembre). Mexican mayor who challenged crime groups is killed during Day of the Dead festivities. The New York Times. https://www.nytimes.com/2025/11/02/world/americas/manzo-mayor-mexico-killed.html
TIME. (2008, 16 de septiembre). Terror bloodies Mexico celebrations. Time https://time.com/archive/6944415/terror-bloodies-mexico-celebrations/
Turner, V. (1988). El proceso ritual: Estructura y antiestructura. Taurus.
Ungar, M. (2012). Resiliencia: Dinámicas de adaptación en contextos de adversidad. Gedisa.
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