Las parejas con problemas por abuso de alcohol, drogas o adicción
Del sufrimiento a la desconfianza
Por: Mtro. Eulalio López García
Las adicciones son crónicas, impactan de manera negativa la salud física y mental de quien tiene el problema, también afectan profundamente las relaciones amorosas, pues van deteriorando paulatinamente la confianza y generan un círculo de sufrimiento emocional. Es común tener situaciones difíciles y problemas en parejas cuando uno de sus integrantes enfrenta la dificultad relacionada con el consumo, lo cual modifica la relación emocional y pone a prueba la resistencia de ambos.
La confianza es el fundamento de toda relación. Dentro de un contexto de consumo abusivo y adicción, esa base se quiebra. La persona consumidora de sustancias es cautiva de un patrón compulsivo de consumo, tiene la propensión a mentir, ocultar su comportamiento y no cumplir con lo prometido; esto no siempre ocurre por malicia, sino por la naturaleza misma de la enfermedad. Esta dinámica quiebra la estabilidad emocional de la pareja no consumidora, fomentando sentimientos de desesperanza, incertidumbre y desconfianza profunda.
El consumo de alcohol y drogas no solamente tiene un impacto en la confianza. A menudo, la comunicación se ve muy afectada, con defensas evasivas y silencios que dificultan el diálogo sincero. Esto se empeora por la desigualdad en la distribución de responsabilidades, donde la persona no adicta carga la mayor parte de los problemas económicos, domésticos y emocionales, lo que genera cansancio y resentimiento.
Los impactos en el plano emocional son devastadores: la tristeza, la ansiedad y el cansancio mental son compañeros constantes. En numerosas ocasiones, la pareja entra en un círculo de disputas continuas y malestar constante que termina por desconectar a sus miembros en términos sociales y emocionales. La distancia emocional se incrementa y disminuye la intimidad, lo cual hace que el amor de pareja, se vuelva una relación frágil y deteriorada.
En esta circunstancia, muchas parejas creen que están atrapadas en una relación tóxica sin tener la posibilidad de ver una solución evidente. Sin embargo, esta situación puede ser detenida si se identifica el problema, se busca y acude a la ayuda especializada.
Atender el problema y buscar soluciones, implica un proceso integral que debe incluir a la persona consumidora y su pareja.
La terapia de pareja surge como una herramienta eficaz para afrontar las crisis de la relación. El espacio terapéutico ofrece un refugio en el que los dos pueden expresar sus sentimientos sin ser juzgados, entender cómo la adicción impacta su relación y aprender habilidades para restablecer los lazos de confianza y amor.
En terapia, se desarrollan habilidades para comunicarse de manera efectiva, se detectan y transforman patrones perjudiciales y se fijan límites saludables que resguardan a las dos partes. Además, se promueve la empatía y el apoyo mutuo, que son fundamentales para mantener el camino hacia la recuperación.
La necesidad de cuidar la salud emocional de cada individuo también es crucial; es vital que la autonomía y el bienestar de las personas no consumidoras se conserven. Es fundamental que las personas reconozcan su responsabilidad en la recuperación.
Es cierto que el camino no es sencillo. Para restaurar la confianza se necesita tiempo, dedicación y compromiso, y el proceso puede tener contratiempos e inconvenientes. Sin embargo, con ayuda terapéutica profesional, la pareja tiene la oportunidad de recuperar y fortalecer la capacidad de superar los problemas, evitar la separación, transformar su relación y encontrar nuevas maneras de entenderse y fortalecerse.
En conclusión, las historias de consumo no siempre concluyen con la ruptura o la pérdida absoluta de confianza. En cambio, tienen el potencial de ser una oportunidad para aprender, sanar y construir vínculos más genuinos y duraderos.
El primer paso consiste en aceptar el problema y reconocer el sufrimiento; luego, al buscar y solicitar ayuda, se hace un acto de amor que permite encontrar el camino hacia una renovada confianza y un futuro esperanzador de recuperación.
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