Adolescencia, la serie de Netflix que ofrece una mirada a la violencia cotidiana
Por: Dr. Javier Vicencio
La miniserie británica de Netflix estrenada el 13 de marzo de 2025, creada por Jack Thorne y Stephen Graham, y dirigida por Philip Barantini, sigue a Jamie Miller, un chico de 13 años acusado de asesinar a una compañera. Filmada en cuatro episodios en tiempo real, cada uno en un plano de secuencia continua, esta técnica intensifica la sensación de urgencia y encierro, reflejando las dinámicas sistémicas que atrapan a los personajes. Los escenarios —un pueblo inglés, una comisaría, un centro de detención y una escuela— son espacios cotidianos que, bajo la lente de la cámara ininterrumpida, se convierten en microcosmos de tensiones familiares, sociales y personales.
Adolescencia es un retrato de cómo los sistemas (familia, escuela, comunidad, redes sociales) moldean y a veces fracturan a los individuos. Jamie no es solo un “adolescente problemático”; es el síntoma de sistemas que se interseccionan entre si. Su familia, con padres desbordados y una comunicación rota, lo posiciona como el sujeto que carga con las tensiones no resueltas. La terapeuta Briony (Erin Doherty) intenta mediar, pero su rol se ve limitado por un sistema judicial y social que prioriza el castigo sobre la comprensión. El detective y los profesores, parte del sistema institucional, refuerzan esta dinámica al etiquetar a Jamie sin explorar el contexto relacional que lo llevó al borde.
La filmación en plano secuencia, una proeza técnica, no es solo estilística: amplifica la sensación de estar atrapado en un sistema sin pausas ni salidas. En la comisaría, la cámara sigue los movimientos caóticos de policías y familiares, mostrando cómo las interacciones rígidas perpetúan el conflicto. En la escuela (filmada en Minsthorpe Community College, Yorkshire), los pasillos y aulas reflejan un entorno donde la presión social y el aislamiento coexisten. Este estilo inmersivo nos invita a ver a Jamie no como un caso aislado, sino como un nodo en una red de relaciones fallidas.
Los retos de los jóvenes hoy, que la serie subraya, son abrumadores. Las redes sociales, un sistema omnipresente, amplifican la masculinidad tóxica y la exposición a contenido violento o sexual, como se sugiere en el caso de Jamie. La presión de “ser alguien” en un mundo digital, sumada a la desconexión familiar, crea un vacío que los adolescentes llenan con conductas de riesgo. La serie muestra cómo la falta de contención —padres ausentes emocionalmente, instituciones punitivas— deja a los jóvenes navegando solos estas tormentas.
Sanar a Jamie implicaría reconfigurar su sistema, desafiar las etiquetas institucionales y abordar las influencias sociales. Adolescencia no ofrece respuestas fáciles, pero su narrativa fragmentada y su estilo crudo nos confrontan con una verdad: los jóvenes enfrentan retos que trascienden lo individual, exigiendo que miremos las redes que los sostienen o los hunden. Es un llamado a escuchar sus silencios antes de que griten.
Expresa también la reciente aparición de la cultura “incel”, que se refiere a los hombres célibes involuntarios que no pueden establecer relaciones románticas o sexuales, que viven en la soledad y el aislamiento y, que desarrollan resentimiento y hostilidad hacia las mujeres.
Propiciada por la cultura digital les otorga pertenencia acompañada de frustraciones que llevan a conductas hostiles y hasta el asesinato confesado por Jamie, quien había sido sufrido de Bullying ejercida por la víctima misma.
Brillante mirada a la violencia en sus diferentes manifestaciones: en la escuela, entre sus pares con distintas versiones de acuerdo a sus respectivos géneros, que encuentran en la sexualidad temprana su escenario emocional que se desborda por el bombardeo en las redes sociales que ocupan espacio dentro de la soledad de jóvenes como Jamie, a lo que se agrega lo que permea en algunos maestros de su escuela, la invasión de la policía, el desconcierto de los padres y nosotros, como observadores de la complejidad que nos despierta una curiosidad compasiva por lo que nos muestran los adolescentes de hoy en día.
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